Terminé el anterior post con una imagen de Charles Chaplin en “El Gran dictador” y voy a comenzar este rememorando la mítica escena de “La quimera del oro” en la que el simpático cómico, carente de todo sustento, cocía un zapato y se lo comía poniendo toda su atención en no tragarse los clavos de la suela.
Comer calzado parece propio de las películas y de los dibujos animados, algo irreal e imposible sin embargo fue precisamente eso lo que hizo, en directo y con gran audiencia, Ulf Erik Knutsen.
Aunque así parezca a simple vista Ulf no es ni un cómico ni un friki ni un loco es un político noruego, del conservador Partido del Progreso, que engulló en televisión un trozo de sus viejas pantuflas como parte de una promesa política. Había dicho el buen hombre que si el gasto para la reforma de la casa de la Ópera no superaba los 1.300 millones de euros se comería el citado calzado.
El coste fue mucho menor de lo augurado por el pesimista político y aunque quiso aclarar que se le había entendido mal y que en realidad se refería al desarrollo de toda la zona y no solo a la Ópera sus excusas no fueron atendidas y él, en un acto de coherencia, se comió las pantuflas.
¿Por qué lo hizo?. Simple y llanamente porque no hacerlo hubiese supuesto admitir que era un mentiroso que no cumplía con sus promesas y eso le hubiese conducido al descrédito y el fin de su carrera política.
Parece un acto exagerado pero la verdad es que lejos de producirme risa me produce envidia porque en España estamos en el extremo contrario, en el extremo en el que un político puede mentir cuanto quiera porque eso no le trae consecuencias. Da igual si roba, si miente o si cambia de opinión porque aquí nadie le va juzgar por ello ni le va a solicitar su dimisión. ¿Por qué? Porque la mayoría de la población esta divida en trincheras, en bandos de buenos y malos, en fachas y rojos, en nacionalistas y en constitucionalistas, etc y eso hace que se oigan cosas como “Prefiero que me roben los míos” o “Los otros son aun peores”.
Yo no tengo “míos” y no quiero que me nadie me robe o me mienta entre otras cosas porque no soy un estúpido aunque así me traten los señores diputados. Yo sería de los que apoyasen con vehemencia que más de uno de esos “botarates trajeados que viajan en coche oficial” se comise sus pantuflas ¿Tú también?
Alguien, ahora msmo no recuerdo quien fue, dijo que los políticos españoles no eran MEDIOcres sino INFERIOcres.
Santo Dios que razón tenía Abraham Lincoln cuando dijo “Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios”.
lunes 21 de abril de 2008
Promesas y pantuflas
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3 comentarios:
Las zapatillas son muy de la españa profunda, mejor el zapatito de cristal de la cenicienta, no? (y el glamour es sólo la disculpa, vamos :P) xD
En mi pueblo se ponían madreñas,jeje. No son muy comodas, pero aquí se usaban para andar entre la mier...y los animales. Pos eso, cada uno que saque sus propias conclusiones.
*ojitos*
miedo??
pu qué???
*compunjida*
ya decia yo q no pasabas a verme...
lo q pasa es q no te atrevías!!!
ju...
PD: cobarde ¬¬ xD
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