Cuando los sanitarios llegaron al lugar del accidente y comprobaron el estado en el que estaba el vehículo se temieron lo peor. “Si no llevaba puesto el cinturón habrá muerto” dijo el conductor de la ambulancia pero falló en su pronóstico porque la bellísima y joven conductora, pese a no llevarlo, había sobrevivido al impacto.
La joven estaba magullada y se quejaba de un fortísimo dolor en el pecho pero cuando se procedió a su reconocimiento se comprobó, no sin sorpresa, que ninguno de sus órganos internos habían sido afectados. ¿Milagro? No, los implantes mamarios de la muchacha habían actuado como airbag supletorio preservando a la joven de todo mal.
Por supuesto las tetas postizas habían quedado inutilizadas y el seguro no se haría cargo de ellas pero con pasar por el quirófano todo solucionado. ¿Qué hago? Se preguntó la joven. ¿Me pongo la misma talla que la primera vez o me las coloco aun mayores?. Optó, ya lo habréis adivinado, por unas aun mayores no para lucir escote con mayor poderío sino para estar más protegida si volvía a sufrir un accidente (Por si alguno se lo está preguntando es una noticia real)
Yo siempre he sido contrario a los implantes mamarios pero visto que la vieja, y machista, expresión “Menudo airbag gasta esa” es ahora ya una verdad literal me lo voy a replantear, no para ponerme unas juas juas, sino para dejar de persuadir a mis conocidas para que no pasen por esta operación.
Operarse el pecho, y ahora dejo las chorradas para ponerme serio, bueno medio serio, se ha convertido en algo demasiado habitual a lo que no se le da la importancia que realmente tiene. En España, a imitación de otros países, ya se están regalando estas intervenciones como premio de fin de curso para jovencitas y aunque mucha gente cree que se trata de una simple intervención de cirugía ambulatoria lo cierto es que es una operación de cierto riesgo.
Encontrar un cirujano plástico que asesore con detalle y/o desaconseje la intervención porque el pecho natural es el adecuado no es habitual y muchas mujeres se operan sin conocer los verdaderos riesgos de la intervención, los distintos tipos de implantes que existen, los diversos modos en los que se colocan, la necesidad que existe de retocarlos cada cierto tiempo ni la frecuencia con que se rompen y deterioran la prótesis.
Puedo entender que alguien que ha sufrido desde joven un acoso brutal y ha tenido que soportar expresiones hirientes del tipo “ya viene la planeta” sufra sicológicamente y operarse le haga ganar autoestima pero tener una talla setenta u ochenta y operarse para lucir mejor la ropa me parece una soberana estupidez. Hay que quererse mucho más y tener presente que el físico, aunque diariamente nos vendan lo contrario, tiene una importancia muy relativa y desde luego no garantiza la felicidad.
Yo lo tengo muy muy claro y puesto a elegir entre una fresa silvestre, pequeña y jugosa, y un fresón de invernadero grande y soso me llevo a la boca la primera ;).

Fresas silvestres....ummmm ricas
 
1 comentarios:
Oye! no critiques los implantes hombre! no ves q si no encuentro trabajo me hare donante? xDD si las criticas ya no se operaran y a ver q hago yo! xDDD
Y siii fresitas!! q ricas ^^ aunq prefiero las cerezas :)
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