Dos jóvenes conductores que circulan con sus potentes coches se pican y emprenden una carrera ilegal en plena ciudad que finaliza cuando el “piloto” del BMW pierde el control y choca contra un tercer vehículo. En ese tercer vehículo, ajeno a la “movida”, viajaban un matrimonio que muere en el acto fruto del brutal impacto.
La noticia del telediario me hace exclamar “hijo de puta porqué no te habrás empotrado contra un muro de hormigón“. Mi hermana me mira horrorizada y me dice “Te estás haciendo viejo porque empiezas a hablar como el abuelo”.
No es cierto, no me estoy volviendo “yayo” ni le deseo ningún mal a nadie, tampoco a estos “suicidas del volante”, lo que ocurre es que llueve sobre mojado y aun estoy intentando digerir la noticia del día anterior. Era sobre la sentencia de un juicio en un caso parecido en el que dos jóvenes realizaban una carrera ilegal. Era un domingo por la mañana, en un viejo aeródromo abandonado, donde tras perder el control se salieron de la pista y mataron a un niño de tan solo 8 años que estaba con su padre viendo una exhibición de aeromodelismo.
El juicio, decía la noticia, no se había llegado a celebrar porque los acusados se declararon culpables y la condena de dos años de cárcel se les cambió por el pago de una indemnización (¿Quién valora lo que vale la vida de un niño de 8 años?).
Decir que esto es injusto es decir poco pero lo gordo no es la “laxitud” de la pena sino la actitud de los dos acusados ante los medios. Uno de ellos tubo la “decencia” de pedir perdón a los padres del fallecido y llegó a decir, aunque fuese con la boca pequeña, que lo. No sonaba muy compungido pero al menos hizo algo porque la actitud del otro no tiene nombre. Salió todo tieso, con chulería, riéndose con un colega y sin esconderse avergonzado de las cámaras. Además, en un acto de suprema e intolerable chulería, se paró y poniéndose de perfil dijo “cójeme de este lado. Que se me vea bien” y se fue descojonándose con un coleguita.
¿Es o no es para desearle que se estampe contra un muro?. Y es que hay gente que no está preparada para vivir en sociedad y este tipejo, este “sonrisas” es uno de ellos. Mal rayo le parta hijo de puta que diría Arturo Pérez Reverte. Yo me limito a lamentarme de que esto sea la vida real y no una película de Hollywood donde el sonrisas recibiría todas las noches la visita del fallecido. “Por qué lo hiciste. Por qué hiciste” repetiría con voz cavernosa el joven espectro con la ropa ensangrentada, el rostro deformado y arrastrando el pie quebrado.
domingo 13 de enero de 2008
Hijo puta al volante
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1 comentarios:
Jop... veo que en verdad te ha puesto de mal café la noticia y te comprendo (pero también comprendo lo que te ha dicho tu hermana, que ya sabes lo que te vengo diciendo hace ya un tiempo al respecto), todos sabemos que en veces la justicia no es tan justa como quisieramos...
Besines y mi regalo de siempre para tí, que ya no lo reproduzco por ser conocido de "ambos y sólo para ambos"...
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