viernes 18 de enero de 2008

Con este no te atreves querida parca

Siempre he sido muy mal jugando al ajedrez, de hecho pésimo, pero eso no ha impedido que sienta una extraña fascinación por este juego en el que, al igual que ocurre en la vida real, todo parece depender del rey pese a que en realidad gira en torno a los movimientos de la Reina ;)

Los nombres que han convertido en leyenda este antiguo y aparentemente modesto juego cuyo origen se pierde en el albor de los tiempos son muchos pero yo siempre he sentido un cariño muy especial por Bobby Fisher (Robert James Fischer) tal vez porque tubo que luchar contra muchos muros.

Empezó a jugar con su hermana con tan sólo 6 años y su pasión por el ajedrez fue tal que lo convirtió en el fundamento de su vida por eso no es de extrañar que cuatro años más tarde, con tan solo 10, quedase quinto en su primer torneo serio.

Años más tarde, en plena guerra fría y con los maestros rusos dominando este juego de forma hegemónica y aplastante casi nadie confiaba en que podría imponerse a Boris Spassky en el mundial del 72 sin embargo lo hizo y entró de lleno en la leyenda. Había nacido un ídolo, un genio que rompía los esquemas clásicos, que sin embargo no tardó en caer en desgracia.

Su primer “pecado” fue evitar los elogios de sus compatriotas escondiéndose de los medios de comunicación y de todo aquello que oliese a publicidad. El segundo, tener una mente frágil y traicionera que le hacía ver fantasmas y conspiraciones. El tercero, por el que se le consideró un traidor y se dictó una orden de búsqueda y arresto, fue enfrentarse otra vez con Spassky en Servia pese a que eso supina violar un mandato de Naciones Unidas.

No volvió jamás al país de las barras y las estrellas y, con una enfermedad mental ya plenamente evidente inició un periplo que, tras pasar por Japón lo llevó a instalarse definitivamente en Islandia. Allí ha muerto hoy con el aspecto de un indigente que lo hacía irreconocible.

¿Dónde empieza el genio y donde acaba el loco? Se preguntaba el grupo Mecano y aunque yo no puedo responder a esta cuestión si puedo decir que pese a lo que diga su curriculum Bobby fue, es y será uno de los grandes, un jugador genial de los que no abundan.

Si hacemos caso a lo que nos contó Ingmar Bergman en su película “El Séptimo Sello” debemos asumir que la parca deja que algunos condenados se libren de la muerte si le ganan una partida de ajedrez. El caballero Antonius Block jugo bien y puso en aprietos a la muerte y aunque la dama de la guadaña es un personaje poderoso dudo mucho que ofrezca ese mismo trato a Bobby. Heee parca, ¿Hay huevos para jugar con un campeón de leyenda?

Descansa en paz Bobby ;)