Nueve de cada diez dentistas recomiendan usar pasta de dientes con fluor y nueve de cada diez hombres que se sientan ante el televisor para ver los deportes piensan que mujer deportista de elite es sinónimo de Cayo Malayo.
La afirmación, evidentemente machista, refleja una máxima no escrita que dice que el deporte otorga a la mujer una arquitectura corporal que no encaja con los patrones de belleza y feminidad a los que estamos acostumbrados. El recuerdo de personajes como Kratosmilova (seguro que no se escribe así ;) o Navratilova que se inflaban de hormonas hasta que la federación internacional decreta que, pruebas analítica en mano, eran más hombres que mujeres dejaron una profunda huella
El tema cambió hace unos años con la irrupción de tensitas como Kurnikova y nadadoras como Franziska van Almsick y desde entonces periodistas y aficionados han buscado con afán bellezas en todos los deportes. Si es posible que sean campeonas en sus disciplinas mejor que mejor pero si son unos auténticos paquetes pero son hermosas y tienen buen tipo da igual y la fama está garantizada.
Parece que el hombre (por el macho) tiene una necesidad perentoria de tratar a al mujer como objeto sexual y por eso, sea cual sea el ámbito en el que esté, busca a la más bella, a la más apetecible a la más deseable. Da igual si estamos en medio de una exhibición atlética o en mitad de la sala del Tribunal Supremo porque pasados unos minutos no oiremos “hay que ver que argumentos más sólidos esgrime la fiscal” sino “has visto que pedazo de culo más bien puesto tiene la fiscal”.
El deporte y los resultados de la deportista terminan dando igual y lo único importante es si está buena y si es así la muchacha tendrá fama mundial Este es el caso de la norteamericana Allison Stokke una saltadora de pértiga universitaria que ha visto como su nombre se ha convertido en menos de un mes en uno de los más buscados en Internet pese a que en el deporte aun no es nadie.
La pesadilla para esta joven comenzó en una prueba regional cuando un aficionado al atletismo le saco una foto y la colgó en el blog que dedica al deporte. El espacio se lleno de comentarios del tipo “Está cañón“, “Joder que culito tiene” y “ya le daba yo pértiga a esa” y el rumor de que había una “buenorra” en el mundo de la pértiga corrió como la pólvora y ahora en cada competición hay multitud de periodistas grabándola.
La chica es guapa, esbelta y está muy bien proporcionada, vasta ver la foto que la hizo famosa donde luce unos pantaloncitos tipo “vitalinia” (ver foto al final del post de hoy) pero la pobre vive un calvario. Lo único que quería es practicar un deporte, mejorar y con la ayuda de dios y su entrenador llegar a ser olímpica pero todo se ha desbordado y en dos días a pasado de ser una chica más en el mundo de la pértiga a recibir un millón de entradas en su página web y cerca de 200.000 correos electrónicos.
"Quizá todo esto no sea ilegal, pero resulta humillante. Me esfuerzo mucho con el salto de pértiga y es como si no importara. Nadie me ve de verdad" dijo la joven en una entrevista reciente concedida al Washington Post. Su madre, tan frustrada como ella con lo sucedido, afirmó que siempre ha habido comentarios de vestuario sobre su hija, muchos de ellos soeces, pero se quedaba en eso sin embargo ahora gracias, o por culpa de, Internet estos comentarios son públicos y masivos.
Ambas tienen razón, a la gente se la debería valorar por lo que hace y aunque sea legal, o al menos difícil de perseguir, que se hagan comentarios desagradables sobre una persona o que se la valore por lo accesorio resulta inaceptable y lo único que demuestra es que le viejo dicho “tiran más dos tetas que dos carretas” sigue, por desgracia, muy vigente.
Si, tranquilos, ya dejo los rimbombantes comentarios de salón y las justificaciones para colgar la fotos y os doy lo que queréis carneeee frescaaaaaa unga unga chacalunga ;)















